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24 Octubre 2013

PONTE GUAPO QUE HOY TRIUNFAMOS.


No hace falta que os diga que “el exterior importa”. Una cara bonita, una agradable sonrisa, una buena figura… son una excelente “tarjeta de presentación” que facilitará que nos abran muchas puertas. Después está claro, que el que vale, vale… pero de entrada, ya se han fijado en nosotros.

Traslademos esta situación al mundo de la publicidad, en concreto al mundo del producto y mucho más en concreto al packaging. El packaging es el primer punto de contacto entre la marca y el cliente potencial, es quien se encarga de atraer, informar, sugerir y convencer. El packaging cuenta con tan sólo 5 segundos para destacar, para convencernos, con lo cual, deberá darnos verdaderas razones para “trinfar”.

La innovación, la creatividad en diseños y materiales, son herramientas indispensables para conseguir que nuestros productos destaquen en la vorágine de un mercado tan saturado. Un ejemplo claro es el de Juice Skins (piel de frutas), una firma holandesa que hace plenamente honor a su nombre. Ante la altísima competencia en el mundo de las bebidas, decidieron darle a sus packagings no sólo la imagen de las frutas, sino su singular textura y color. Así, nacieron cajas con epidermis rugosa, lisa e incluso peluda, según sean fresas, piñas, plátanos, cocos u otros.

Pero no deberemos olvidar, que al igual que cualquier acción de comunicación de una marca, el packaging debe responder a una estrategia, por lo tanto, deberá estar adaptado a su público objetivo, ser acorde al posicionamiento de la marca (el exterior debe ser reflejo de su interior), diferenciarse de la competencia, cubrir la demanda de información de consumidor y cautivarnos con su “diferencia”.

Existen distintas formas de conseguir que nuestro producto deslumbre, cautive y despierte nuestra curiosidad… Podrá atraernos por su diseño único, por un papel original o una caja impactante, por los gráficos o dibujos, por el uso que le daremos al packaging después de usarlo, por ser reciclable, por ser coleccionable, por su elegancia, por la calidad de sus materiales, por su fácil uso, por su extravagancia…

Hoy en día el packaging cumple una función mucho más relevante que ser una valiosa fuente de información sobre beneficios, datos del fabricante y del producto, fecha de vencimiento, registro sanitario, advertencias de uso, instrucciones, componentes… es el elemento fundamental de comunicación del espíritu y el alma de marca. Está demostrado que un buen packaging logra una conexión emocional con el consumidor y estimula la venta del producto.

AUTOR
Montse Ortolá